Si yo fuera diseñadora de ropa…

Siempre me ha impresionado la diversidad cultural de Berlín. Muchas veces se dice que la mayoría de la gente que vive aquí no nació aquí. Y se puede ver en las calles, en el metro, en las tiendas, en todas partes. En Berlín conviven alemanes con franceses, con italianos, con americanos, con ingleses, con latinoamericanos, con españoles, con indios, pero especialmente con turcos.

 La comunidad turca en Berlín es gigantesca. Según Wikipedia, 120.00 turcos viven en Kreuzberg, un barrio mejor llamado “la pequeña Estambul”, aunque se ven por todas partes. Hoy, mientras me compraba un Dönner de almuerzo (sandwich típico de carne o pollo a la parrilla con ensaladas y salsa, creado por los turco-alemanes), pensé en lo interesante que es la cultura turca. Me atendió un señor con un fuerte acento extranjero, piel oscura y bigotes negros. Cerca del mostrador, sentada en una de las mesas había una señora con la cabeza cubierta con un pañuelo, tomando un té.

El delicioso Dönner me hizo imaginar y soñar que si yo fuera diseñadora de ropa, buscaría inspiración en los turcos que viven en Berlín. En los pañuelos de las mujeres, en sus ropas sueltas y de colores neutros que no llaman la atención. En sus faldas largas. En los niños que andan con ellas.

Si yo fuera productora de una sesión de fotos, le agregaría ese toque tan turco de andar en familia. De las niñas que desde jóvenes se cubren el pelo para no provocar a los hombres. Trataría de imitar esa contradicción magistral de un pueblo escricto que vive en un país liberal.

En fin, como simple persona no me queda más que admirar esta cultura tan diferente a la mía. Porque de todas maneras me impresiona que haya gente que tenga un estilo de vestir tan diferente al de mi región. Es genial poder abrir los ojos y ver tantas personas diferentes a uno.
Y sí, parecidas también. Pero eso irá en otro post.

Arrivederci.