Nuevecita

Ay, que verguenza! Pero niña, la verguenza me la tengo que sacar de encima!
Lo reconozco: soy una apasionada por la moda. Y me imagino que como muchas otras, mi amor por ella vive oculto en lo más recóndito de mi ser. Porque me da verguenza vestirme como me gustaría. Me da plancha que me miren y me comenten a mis espaldas. O que me miren de arriba para abajo con cara de “¡Qué te pusiste, por dios!”.
Pero este año me hice la valiente y decidí tomar riendas de mi vida. Que sino me voy a pasar por los pasillos oscuros por el resto de mi vida, esperando que nadie me vea.

Viajé harto el año pasado y me di cuenta, que lo más hermoso que hay es la diversidad. Es increíble ir a ciudades y ver la cantidad de personas diferentes, distintos idiomas, distintos colores de piel, y- lo que más me llamó la atención- distintos estilos. Ahí fue cuando por primera vez me cayó el ladrillo encima, que me hizo darme cuenta que YO soy un ente individual, con mis propias características. ¿Y qué tiene si me miran? Sólo me va a afectar a mí, en la medida que yo lo permita.

Bueno, es más fácil decirlo que hacerlo, o algo así es el dicho. Igual soy vergonzosa como nadie, pero me han convencido que los temores hay que combatirlos.
Y me encanta la ropa. Así que, abrí este blog. A enseñarme a atreverme =)